TENGO POCOS AHORROS, PERO QUIERO INVERTIR ¿COMO LO HAGO?

No disponer de grandes cantidades de dinero se percibe muchas veces como un serio obstáculo para la inversión. Ya sea por desconocimiento, como por aversión al riesgo.

Sin embargo, todo aquel que tenga dinero ahorrado, por muy reducido que este sea, está obligado a invertirlo si quiere preservarlo. Dejar el dinero parado en una cuenta, es la mejor manera de deteriorarlo, por el efecto de la inflación.

Si una persona hubiese tenido sus ahorros en la cuenta corriente desde el año 2007 hasta hoy, habría perdido un 20% de su valor por no estar invertidos. También podría haberlo perdido todo si hubiera invertido en determinados productos de alto riesgo.  Por eso ello es importante invertir, pero hacerlo con pleno conocimiento de lo que se está haciendo.

 

Hacerse las preguntas correctas para invertir

Poseer solo un pequeño importe en nuestra economía individual que no vayamos a necesitar para cubrir gastos no tiene por qué ser un obstáculo para la inversión. Todo lo contrario.

Lo importante, antes de dar el paso, es hacerse las preguntas correctas:

  • – ¿Qué plazo de inversión me propongo?
  • – ¿Qué coste tiene la inversión que quiero y qué fiscalidad tiene?
  • – ¿Entiendo la inversión o alguien puede explicármela bien?
  • – ¿Las inversiones que deseo tienen unos riesgos relacionados con el plazo?
  • – ¿Qué es para mí una buena rentabilidad y qué me pueden ofrecer los activos en los que quiero invertir?”.

 

La importancia del equilibrio en la cartera

Una vez resueltas estas dudas y haber huido del corto plazo, la cartera de un pequeño inversor —es decir, los distintos activos de los que estará compuesta su cesta— deberá contener más renta fija y mercados monetarios cuanto más conservador sea su perfil. Al revés, a un mayor riesgo que pueda asumir, le corresponderá una mayor proporción de renta variable. Por ejemplo, a un perfil agresivo podría cuadrarle tener un 85% de su inversión en Bolsa y un 15% en renta fija. Un perfil moderado preferirá un 55% en renta variable, un 35% fija, y un 10% en activos monetarios. Una cartera más conservadora sería la que tuviera solo un 25% colocado en Bolsa, un 45% en renta fija, y el restante 30% en los mercados monetarios.

Independientemente del perfil del pequeño inversor, el producto más adecuado es el fondo de inversión o los planes de pensiones, sobre todo por tener una ventaja fiscal. Ya que tanto los fondos de inversión como los planes de pensiones no están sujetos a impuestos hasta su venta. Aunque se reinviertan en otros productos de la misma categoría, por lo que cada beneficio que consiguen se acumula y, por tanto, genera a su vez más ganancias.

 

Diversificar la cartera para minimizar riesgos

Ambos productos permiten y fomentan la diversificación de cartera. La diversificación es, la forma de invertir más segura. Para conseguir una diversificación eficiente, es fundamental buscar una estrategia de inversión global para tener éxito en el medio y largo plazo.

Existen muchos métodos diferentes para garantizar el bienestar de tu futuro económico.  Como cada persona es distinta, cada producto se ajusta a cada tipo de inversor. Conocer estas ventajas e inconvenientes y saberlas aprovechar al máximo es básico para maximizar nuestros beneficios. Por eso es importante recurrir a asesoramiento profesional y experto en la materia.

 

«LAS DECISIONES QUE TOMEMOS HOY, REPERCUTIRÁN EN NUESTRA ESTABILIDAD ECONÓMICA FUTURA”

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