Métodos para asegurarte una jubilación digna

En notas anteriores introdujimos diferentes alternativas para garantizar nuestra pensión futura. Explicamos los métodos de ahorro de forma individual, pero existe la opción de realizar combinaciones para maximizar los beneficios de un plan de ahorro para la jubilación.

Una de esas combinaciones es invertir en un fondo de inversión para luego convertirlo en una renta vitalicia.
Los fondos de inversión son una opción para ahorradores que comienzan a ahorrar pronto y les es por tanto más fácil asumir riesgos. De hecho, los fondos permiten cambiar de un producto a otro sin tributar por las plusvalías, una ventaja que facilita la adaptación de la inversión según cada momento de mercado. Los fondos permiten además aprovechar la ventaja fiscal por reinversión en renta vitalicia. Una jugada que puede resultar muy ventajosa para quienes puedan aprovecharla.

Un ahorrador que, cumplidos los 65 años, reinvierta lo obtenido en la venta de un fondo de inversión o un inmueble en una renta vitalicia no tendrá que pagar impuestos por esas plusvalías. La ganancia patrimonial queda exenta. Así, quien haga el reembolso de un fondo una vez jubilado tiene la opción de la renta vitalicia con la que complementar su pensión pública, maximizando la ventaja fiscal.

Ejemplo:

Para una clienta de 70 años que deposite 200.000 euros en una renta vitalicia, a un 1,75% de interés, le queda una renta mensual neta de 276,58 euros. Si decide consumir el 10% de ese capital de 200.000 euros, la renta mensual asciende a 346,08 euros, 4.152 euros anuales. Fiscalmente, tendrá la ventaja propia de las rentas vitalicias, por la que no se tributa por la totalidad de lo que se ingresa cada año. Hay importantes reducciones según la edad a la que se empieza a cobrar la renta y si se han cumplido ya los 70 años, se tributa solo por el 8%.

El ejemplo da una idea de la importancia no solo de contar con un capital considerable para la jubilación, que se haya ido nutriendo desde tiempo atrás de forma periódica, sino de contar con un producto de rentabilidad atractiva.

Existen muchos métodos diferentes para garantizar el bienestar de tu futuro económico, y como cada persona es distinta, cada producto se ajusta a cada tipo de ahorrador según su capacidad de aportación o tramo de tributación. Conocer estas ventajas e inconvenientes y saberlas aprovechar al máximo es básico para maximizar nuestros beneficios, por eso es importante recurrir a asesoramiento profesional y experto en la materia.

“LAS DECISIONES QUE TOMEMOS HOY, REPERCUTIRÁN EN NUESTRA ESTABILIDAD ECONÓMICA FUTURA”

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